La regulación emocional es una de las habilidades más importantes que los niños y niñas desarrollan durante sus primeros años. Incluye la capacidad de reconocer lo que sienten, manejar impulsos, tolerar la frustración y expresar sus emociones de manera adecuada. Estas habilidades no surgen de manera espontánea; se construyen progresivamente con el apoyo de los adultos significativos.
Impacto en el desarrollo y la convivencia
Hoy se sabe que competencias como la tolerancia a la frustración, el control inhibitorio y la autorregulación influyen directamente en la forma en que los niños participan en actividades, enfrentan desafíos, resuelven conflictos y se relacionan con otros. Un niño que logra calmarse, esperar turnos o pedir ayuda cuando lo necesita, puede desenvolverse con mayor seguridad y bienestar en su entorno.
4 Estrategias prácticas de acompañamiento
Desde la psicología infantil se ha estado promoviendo la importancia de acompañar emocionalmente a los niños, brindándoles estrategias prácticas para comprender sus emociones y responder de manera más flexible ante situaciones difíciles. Algunas de estas estrategias incluyen:
- Rutinas y anticipación visual: Ayudan a reducir la ansiedad ante lo inesperado y fortalecen el control inhibitorio.
- Prácticas guiadas de tolerancia a la frustración: Donde los niños aprenden a esperar, intentar nuevamente y pedir ayuda sin desbordarse.
- Uso de ayudas sensoriales y pausas reguladoras: Permiten disminuir la sobrecarga emocional y fomentar el autocontrol.
- Modelado constante: Donde los adultos muestran cómo identificar una emoción, cómo calmarse y cómo buscar soluciones.
El rol fundamental de la familia
Las familias cumplen un rol fundamental en este proceso. Validar las emociones de los niños, acompañarlos en momentos de frustración y ofrecer límites claros son acciones esenciales. De hecho, la estructura en el hogar es un pilar para su seguridad; si quieres saber cómo implementarla mejor, te recomendamos leer nuestro artículo “Establecer Límites en Casa: 5 Acciones Clave para el Aprendizaje en Educación Parvularia”.
Enseñar estas estrategias calmantes y mantener esa estructura fortalece de forma significativa su estabilidad emocional y su capacidad para adaptarse al entorno.
La regulación emocional no solo mejora el comportamiento; impacta directamente en el aprendizaje, la convivencia y la autoestima. Acompañar este proceso desde temprana edad es una inversión que favorece el desarrollo integral y el bienestar a largo plazo.

- Constanza Quiroga
- Psicóloga
- Escuela Rucakuyén