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El calzado como mediador psicomotor en el desarrollo del equilibrio, la coordinación y la marcha en etapa preescolar

El calzado cumple un rol esencial en el desarrollo psicomotor y kinésico de los niños, y de forma muy particular en aquellos con Trastorno del Espectro Autista (TEA) en etapa escolar, especialmente en actividades como la marcha, el correr y el salto.

Un zapato adecuado no solo proporciona estabilidad y alineación postural, sino que también favorece el equilibrio, la coordinación y la percepción corporal, elementos fundamentales en la maduración motriz global. Desde la kinesiología, se reconoce que un calzado funcional contribuye a la correcta distribución del peso corporal y a la activación equilibrada de los grupos musculares del tren inferior, mientras que desde la psicomotricidad potencia la seguridad del movimiento y la autonomía del niño en su entorno escolar.

La importancia de la talla correcta y la propiocepción

Es crucial que el calzado sea de la talla correspondiente al pie del niño. En la práctica escolar y clínica se observa con frecuencia que los niños asisten con zapatillas demasiado pequeñas, o más grandes de lo habitual, lo que limita la movilidad de los dedos, altera la pisada y puede provocar compensaciones musculares, dolor o desviaciones articulares.

El calzado ajustado también reduce la capacidad propioceptiva del pie, restringiendo la percepción del cuerpo en el espacio, un aspecto clave en el desarrollo psicomotor de los niños con TEA. Para comprender más sobre cómo este procesamiento de los estímulos impacta otras áreas críticas del desarrollo en el autismo, te invitamos a leer nuestro artículo “Selectividad alimentaria en niños y niñas autistas: Desafíos y factores sensoriales”.

Por el contrario, un calzado de talla adecuada permite el libre movimiento del pie y una correcta adaptación a los cambios de superficie durante el juego o las actividades físicas.

¿Cómo medir correctamente el pie en casa?

Para determinar la talla correcta, se recomienda seguir este procedimiento simple pero esencial, que garantiza que el calzado cumpla su función biomecánica:

  • El niño o niña debe estar de pie, apoyando completamente la planta sobre una hoja de papel.
  • Se debe trazar el contorno del pie con un lápiz.
  • Medir la distancia exacta entre el talón y el dedo más largo.
  • Añadir aproximadamente medio centímetro a esa medida para permitir el crecimiento natural y el movimiento interno del pie.

Evidencia sobre el control postural

Diversos estudios, como los publicados en la Revista Chilena de Kinesiología (2022) y en el Journal of Motor Behavior (2021), destacan la influencia del calzado en el control postural y la coordinación motriz en la primera infancia.

En niños con TEA, donde las alteraciones sensoriales y de planificación motora son frecuentes, un calzado adecuado puede marcar la diferencia en la adquisición de habilidades básicas de locomoción, mejorando su participación activa en el entorno educativo y social.

Sandra Gajardo Pedreros
  • Sandra Gajardo Pedreros.
  • Kinesióloga.
  • Escuela Especial Rucakuyén.

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